La cara de Carlisle era un poema, esta bien no me había visto en tresientos años cosa que no era mi culpa y quizás la de él tampoco pensaba bella.
- eres tu Bella de verdad
- hasta donde se si Dad
El la estrecho en sus brazos y si un vampiro pudiera llorar lo estaría haciendo, ella cerro los ojos para que no vieran su cara de hastió no le gustaban las demostraciones de sentimientos.
- pensé que estabas muerta Isabella
-como si lo estuviera, tranquilo estamos dando un espectáculo y de cuando me dices Isabella sabes que no me gusta.
- lo se decía soltándola, les presento a mi hija Isabella Cullen.
Todos pensaban que era una hija más adoptiva de Carlisle, y ella no lo aclaro hasta que enfoco su vista en la persona que estaba al frente que la miraba interrogante y con algo de incertidumbre ella dejo de prestarle atención cuando dos jóvenes se acercaron a presentarse, Bella era una mujer hermosa que atraía la mirada de cada vampiro joven que estaba en la fiesta. Edward no sabía que pasaba pero sentía una furia que nunca pensó entender cuando esa mujer hablaba y coqueteaba con todos esos, incluso Emmet vio que mostró sus dientes. Estaba por saltarles encima cuando Bella los dejo y comenzó a caminar hacia el.
- hola y ustedes ¿quienes son?
- tus hermanos, Edward y Emmet Cullen a que edad te convirtió
- a los diesiseis
-de que estabas muriendo
- de nada yo estaba en perfecto estado los miro interrogante, le pedí que me convirtiera y así lo hizo no rogué mucho por la inmortalidad el tampoco quería vivir sin mi.
Los vampiros se quedaron más pálidos de lo que realmente eran no entendía por que acaso no los convirtió a ellos eran extraños.
- es que Carslie solo convierte a los que están por morir dijo Emmet
- de el puede ser cualquier cosa, pero si el no me convertía yo me mataría así es que para el caso era el mismo.
- entiendo
- no entiendes yo soy hija biológica de él no me a adoptado.
Y eso fue suficiente para que una mujer soltara un vaso de la mano y se tapara la boca y saliera corriendo, eso si la sorprendió.
- y a ella que demonios
- es nuestra madre
- ohh tengo madrastra interesante, iré por ella
- déjala hiciste mucho daño
- ey yo no sabia, que estaba casado no es mi culpa que no le hubiese contado de mi existencia Edward le dije furiosa y me aleje dejándolo con el credo en la boca.
Camine por una de las habitaciones y encontré a mi padre abrazando a la mujer todo estaba arreglado entre ellos y con una sonrisa salio al patio subiéndose aun árbol. Estuvo casi todo el día ahí deseaba muchas cosas pero se contuvo. Al llegar la noche bajo del árbol.
Edward sentía una confusión no había visto a Isabella en todo el día después de su pequeña discusión, no había querido herirla pero se sintió mal cuando hirieron a Esme por los dichos de ella. Estaba en su habitación cuando escuchaba como se acercaba Tania con sus pensamientos lujuriosos hacia el le resultaban francamente asquerosos. Hasta que escucho un ruido.
- pssssss, pssssssss
Fue a mirar a fuera de su ventana - ¿que haces ahí?
- vas a venir o esperar que esa pervertida se una a ti.
Sin pensarlo dos veces Edward salto con ella al árbol y se fueron de árbol en árbol riendo por a ver burlado a Tania, seguir el paso a Isabella era difícil muy rápida pero le gustaban los desafíos.
- ¿donde vamos?
- Edward iremos a divertirnos a un discoteca
Entre pasmado y divertido se fueron donde habían muchos vampiros Edward estaba que no se lo podía era un tugurio lleno de vampiros. No sabia que existían.
- pensabas que te iba a llevar aun lugar lleno de humanos para que te picara la garganta y rompieras tu dieta vegetariana. Tan malvada piensas que decía con una sonrisa burlona.
Fueron a la barra donde les sirvieron ron y otros tragos Edwar no acostumbraba a beber mucho, así es que se comenzaba a chispar y cada cosa que Isabella le parecía graciosa, y a ella le gustaba verlo reír como idiota era fantástico.
- ven vamos a bailar has bebido mucho
- estas segura Isabella
- llámame Bella y si estoy segura vamos mueve ese trasero.
El sentía todo su cuerpo arder, como ella se refregaba en su abultado miembro era una tortura placentera, mientras la veía bailar deforma tan seductora que le daban deseo de hacerlo en la pista de baile a la vista de todos esos vampiros que la miraban con lujuria y deseos de alejarla de su lado como si eso el lo fuera a permitir podía leer sus pensamientos lujuriosos y asquerosos. Y por que demonios no podía leer los de Bella era tan frustrante eran los pensamientos de Edward.
- voy al baño cariño espérame
Cuando estaba lavando se las manos apareció un hombre desconocido mirándola, un humano si supiera a lo que se enfrentaba jamas de los jamases colocaría pestillo en la puerta.
- ¿quien eres tu?
- el hombre que te dará el mayor placer de tu vida.
- no dudo de eso.
El hombre que pensaba ser el depredador se convirtió en la presa, sintiendo todo el cuerpo de Bella cubriendo por completo su cuerpo.
- cielos ya estas excitado
Fue directo a su cuello y sin que el pudiera a hacer nada, enterró sus colmillos en el cuello del hombre, el gritaba pero el volumen de la música impendió que se escuchara los pensamientos de Bella era que demonios hacia un humano en un nido de vampiros definitavamente los humanos eran los seres mas estupidos del planeta. Limpio el cuerpo y lo tiro por la ventana lo encontrarían algún día si es que llegaban antes que los recolectores de basura. Y como la noche estaba a su favor Edward no pudo ver el rojo de sus ojos, mientras continuaban la noche.
Después de terminar de emborracharse, se dirigieron al cuarto de hotel donde se quedaba Bella, el no pudo esperarse ´mas y la acorralo en la primera pared que encontró, en ningún momento ella se resistió a la pasión de Edward que terminaron en todas partes de la habitación exhaustos y jadeando. Sentía que su Pene tenía vida propia solo bastaba que bella lo mirar para que cobrara vida y volvieran a comenzar una danza frenética por quien llevaba el control.
Al igual que la noche anterior no pararon de hacerlo y para Bella era un mar de confusiones no entedía por que estaba encaprichada con el no era nada lo común esta bien lo reconocía era uno de los vampiros más guapos que había conocido en sus casi quinientos años.
- sabes anoche me dejaste marcado y presumo que bebiste de mi sangre
- eso es imposible yo no pude hacer eso
-creo que lo hiciste de nuevo
- mierda déjame ver.
Era cierto Edward tenía claramente la marca de sus dientes en el cuello y en el hombro cielos, había hecho a Edward su consorte sin siquiera estar consciente de ello, era hacia que el muchacho fuera suyo un tiempo indeterminado lo había llevado a estar atado a ella y aunque quisiera deshacerse de él no podría.
- creo que he cometido un pequeño error
- que clase de error
- veras Edward es común morder a otros vampiros mientras están teniendo sexo, lo que no es comun es beber de la sangre eso es un rito antiguo que se realizaba cuando se elegía un compañero creo que te elegí mi compañero sin preguntarte lo siento no fue con intención.
- que no fue tu intención
- lo bueno que se renuevan los votos en cien años más no es mucho tiempo verdad.
- Que
- no grites pareces niña.
Salio como alma que se lo lleva el diablo o mejor dicho Aro, de la habitación dejando a bella en la cama o lo que quedo de ella desnuda.
- se lo tomo mejor de lo que pensaba veía la muerte de el. pensó ella
El celular de ella sonaba y sonaba desde hace una hora quien seria que la llamaba tanto por el celular cuando lo vio lo único que dijo Victoria.
-¿ que sucede Viki?
- llamaba para saber de James aun lo tienes
- tranquila ese bastardo no lo soltare creo que lo tendré un siglo más aun me queda hacer mucho en el.
Continuara.
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